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Cu cú!

En esta entrada del nuevo blog quiero compartir con vosotros quién soy y cuál es mi labor.

Desde pequeña he sido una niña soñadora, en mi mundo mágico podía volar y descubrir mil mundos. Sensible y observadora, de mirada fija. Intrépida y decidida. Amada y y agradecida. Me gusta estar con mi gente, la naturaleza, mi sonido preferido: cerrar los ojos y escuchar el aleteo de una bandada de pájaros.

Me dedico a orientar a familias y educadores a descubrir el desarrollo natural de los bebés y niños a través de la música y el cuerpo.  Y a  ayudar y acompañar a los niñ@s y personas que se encuentran en los últimos momentos de su vida.

Bueno, allá voy…  soy Ana Isabel Ripa.

Me crié en Épila, un pueblo cercano a Zaragoza. Y actualmente vivo en Teruel.

Soy madre de un niño de 12 años, Juan,  una niña de 8  años, Iris, y un bebé mariposa.

Ellos son los responsables de que estés leyendo estas líneas.

GRACIAS A MIS HIJOS LE DÍ UN SENTIDO A LA MÚSICA

Desde pequeña la música estaba dentro de mi hogar. Mi madre era un pájaro cantor en nuestra casa, mi padre nos bailaba encima de él, su despertar era siempre cantando, y mi abuelo nos solfeaba los pasodobles… mi re mi faaa…. 

Todo ello hizo que hubiera un despertar de la música dentro de mí, que la música fuera mi medio de vida, mi forma de hablar. 

Así que, después de muchos kilómetros de viajes para recibir clases, cursos y unos cuantos miles de horas de trabajo, pasé de la Banda de Música de mi pueblo al Conservatorio Superior de Música de Aragón.

Los dos últimos años de la carrera estaba en mi momento más emprendedor (así terminé… con casi diez kilos menos que ahora y una lesión crónica en el brazo).

Me encontraba con tres frentes abiertos. Por una parte, terminando estudios en el Conservatorio Superior de Música, por otro lado, me especialicé en Barcelona en el Método Willems, método del aprendizaje de la música en la primera infancia, de la mano de J. Chapuis. discípulo de E. Willems. 

[Cuanto amor desprendía Jacques Chapuis hacia la música y los niños, aún recuerdo aquel gran hombre francés de ochenta y muchos… qué suerte de poder hacer música junto a él.] 

Fue una etapa de grandes descubrimientos, y mi tercer frente surgió de uno de ellos. En Zaragoza ofrecieron, en 2006 y por primera vez, un curso de Musicoterapia, así que ahí estaba yo. En aquel fin de semana escuché por vez primera la palabra Musicoterapia. Ese mismo año en la Universidad de Zaragoza ofrecieron el Postgrado de Musicoterapia y, entusiasmada, me embarqué en él. 

En el postgrado se despertaron mis dos grandes pasiones, aunque en aquel momento no lo sabía. Sólo eran impulsos, inercias. Quería, por un lado, acompañar y ayudar a las personas que se encuentran en sus últimos días y, por otro lado, a los recién nacidos. 

En ese momento creía que la entrada y la salida de este mundo era procesos diferentes, pero pasados los años, y después de toda la experiencia vivida, acompañando las necesidades de ambos, me doy cuenta de sus semejanzas (…sobre esto ya os contaré en otra entrada del blog).

Las prácticas del postgrado fueron de lo más raro. A mis 26 años, acabábamos de venir a vivir a Teruel y yo, embarazada de mi primer hijo, me planté en el mostrador de la planta de pediatría del Hospital Obispo Polanco, a ofrecer mis prácticas en la unidad cuidados intensivos neonatales. Cuál fue mi sorpresa cuando me dijeron que no había ese servicio (y todavía no lo han conseguido). Así que, adaptándome a las pocas largas estancias que me podía ofrecer el hospital, acabé con mi panza de 5 meses en la planta de pediatría y en la planta de agudos psiquiátricos. Hay que reconocer que de todo se aprende. 

A partir de ahí son muchas las  formaciones que he realizado en diferentes disciplinas y de forma interdisciplinar, de nuevo ligando el principio y el final de la vida: Canto Prenatal y Musicoterapia Focal Obstétrica (embarazo); Educación Musical Temprana (Método Gordon: la línea italiana -Música in Culla- con Beth Bolton y Paola Anselmi, y la línea americana con Marisa Pérez). Mirando al final de la vida: “Entrainmet”, técnica musicoterapeútica para el dolor físico  y Musicoterapia Neurológica con Sarah Johnson y Dª Wendy L. Magee.

Pasado un tiempo, después de todas estas formaciones, me decidí por hacer en Valencia el Máster en Musicoterapia, en el que pude aprender muchísimo del proyecto fín de máster que realicé en la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San José de Teruel, llevando a cabo un estudio piloto. 

A partir de ahí continué mi andadura en el Hospital San José en Cuidados Paliativos, con un equipo mágico, donde sigo acompañando a las personas y sus familias en sus últimos momentos.

Por entonces mi formación se orientó hacia la primera infancia. Hasta ese momento sentía que tenía recursos para acompañar a las familias a nivel musical, pero cuanto más trabajaba con bebés y niños más sentía que tenía que acompañar desde una visión global. Por ello estudié el Máster en Atención Temprana, y cuanto más leía, más comprendía la necesidad de ir al origen, de entender qué ocurre a nivel neuronal, qué sucede en el cerebro de los bebés y los niños. Y resuelvo esa necesidad formándome  en Reflejos Primitivos, a través de la Terapia de Movimientos Rítmicos, BRMT (Blomberg Rhythmic Movement Training®).

Así, el estudio del cerebro me llevó a estudiar el movimiento, el cuerpo y el desarrollo desde una perspectiva global. Y todo ello me conduce a una nueva formación: Psicomotricista Vivencial  – Relacional (Psicopraxis). 

Actualmente trabajo haciendo sesiones individuales y grupales con mujeres embarazadas, familias con bebés y niños de 0 a 6 años con y sin dificultades. Especializada en el primer año de vida de los bebés. 

También desarrollo mi labor en la Unidad de Cuidados Paliativos (adultos) del Hospital San José de Teruel y en el Proyecto “Acompañando Ángeles”, en la Unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos del Hospital Obispo Polanco de Teruel.

Como docente imparto cursos, talleres, seminarios, y soy profesora asociada en la Universidad de Zaragoza (Campus de Teruel) impartiendo  “Desarrollo de la Expresión Musical” en Magisterio Infantil. 

Todo ello conforma mi manera de entender el mundo: Música, Cerebro y Cuerpo. Mi leitmotiv y mi pasión,  acompañar a las personas en su entrada y salida de este mundo.

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Nuevos Balanceos

En tiempos de cambios se abren nuevos caminos.

Echo la vista atrás…

Y hoy, después de casi 9 años, 2 hijos más y una pandemia, reanudo mi blog.

 

 

“La mecedora de Méceme”

Balanceos

 

 

¿Por qué Méceme?

Méceme procede del verbo Mecer que significa “Mover algo compasadamente de un lado a otro sin que mude de lugar”.

Mecer, acunar, columpiar, balancear, mover.

Para mí mecer es contener, mover y cantar. 3 palabras: arropar, balancear y nana.

Méceme es Movimiento

El bebé se regula a través del movimiento, y su aprendizaje va a ser a través del movimiento. Desde el comienzo y de forma natural, cuando tenemos a un bebé en brazos, sin querer, de forma innata, nos balanceamos y mecemos con él.

Existen tres movimientos corporales naturales que el adulto realiza con el bebé en brazos que hacemos sin pensar. Movimientos que el bebé ha estado experimentando y viviendo en su vida intrauterina: hacia delante y hacia atrás, hacia los lados y arriba y abajo. Es por esta razón por la que el bebé, que ha estado viviendo el balanceo y el movimiento dentro de la tripita de mamá, una vez nacido se relaje y se sienta bien, con esta experiencia ya vivida.

A las mamás con los bebés recién nacidos siempre les comento que necesitamos saber qué es lo que el bebé ha vivido, sentido y experimentado dentro de la tripita para una vez nacido seguir ofrenciéndolo. De esta manera se sentirá más seguro y confiado, porque es algo que él ya conoce.

He comentado al principio que para mí Méceme son 3 palabras: arropar, balancear y nana. Hoy hablamos de balancear, y en otra entrada del blog explicaré cómo y porqué unir y acoplar las tres palabras juntas. Porque cuando vives la contención, el balanceo y el canto con tu bebé, creáis algo mágico.

Sigamos con el balanceo del bebé. Y ahora os hago una pregunta: cuando estabais o si estáis embarazadas, ¿cuándo, en qué momento del día sentís que se despierta el bebé y os da más patadas?

En mi caso, siempre era por la noche, cuando yo estaba en calma, cuando estaba recostada y me echaba para dormir. Pero cuando estaba en movimiento rara vez mi bebé estaba despierto.

Una vez que ha nacido el bebé, cuantas veces habremos escuchado, “Voy a echarlo al carro para que se duerma”, y movemos el carro de un lado a otro.

Es el movimiento.

Lo dormimos en brazos balanceándolo, meciéndole, y cuando lo vamos a acostar se vuelve a despertar. … oh my god!

Hay trucos 😉

Es interesante conocer el DESARROLLO CEREBRAL FETAL: cuando la mamá embarazada anda lo que hace es estimular el sentido vestibular del bebé. Por esta razón es recomendable el balanceo y el porteo una vez nacido.

El sentido vestibular se encuentra situado en el oído y se forma durante las primeras semanas de vida. Regula el sentido de movimiento y el equilibrio, el que nos permite situar nuestro cuerpo en el espacio, los desplazamientos y nuestro entorno. El que nos da la información de donde estoy y cómo me muevo.

Y volviendo a lo anterior, saber qué vive, siente y experimenta el bebé dentro, para poder ofrecérselo una vez fuera.

Ésta mecedora ha sido la mecedora de mi maternidad. Fue un gran regalo con mi primer hijo.

Después pasó a ser parte del lugar donde nació Méceme, hasta hace 3 años que me trasladé “a pie de calle”.

La verdad es que este lugar donde comencé con Méceme tenía magia… en otra entrada os contaré … ahora no! Que me enrollo